Una de esas cosas mágicas que existen en este planeta son las alfombras de flores que aparecen en los desiertos de vez en cuando. Quizás el fenómeno más famoso sea la floración que se produce en el desierto de Atacama, en Chile, que transforma un paisaje yermo en un tapiz lleno de colores durante un breve espacio de tiempo.
Pero lo que menos gente sabe es que esto se puede ver también en el desierto peruano (que junto con Atacama conforma el Desierto del Pacífico, existente gracias, en parte, a la corriente de Humboldt).
