Por fin, después de seis años, vamos a poder cerrar la parcela donde está mi jardín, en una casa de un humilde pueblo de la bellísima Serranía de Cuenca. Tengo que decidir cómo distribuir la "nueva" zona de jardín, que ahora mismo es un campo vacío, con tierra muy mala y lleno de anuales y alguna perenne silvestres que son devoradas por las ovejas y cabras.
Pero mientras tanto, vamos a echarle un vistazo al también humilde patio, que empezó sin vocación de ser jardín, pero que al llenarlo de plantas ha ido convirtiéndose en un espacio agradable en el que disfrutar del sol de la tarde y el frescor de las mañanas (bueno, en invierno no porque hace demasiado frío).
