Cuando visito lugares como El Escorial, en Madrid, me doy cuenta de que en España nunca hemos sabido vendernos bien. Hay tantos lugares y monumentos grandiosos que apenas se conocen entre los que habitan fuera de nuestras fronteras.
El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial fue el centro político del imperio de Felipe II (siglo XVI) y fue concebido como monasterio, basílica, seminario, panteón, palacio y biblioteca.
El rey era un gran amante de la naturaleza y los jardines por lo que, junto al monumental edificio de granito, hizo construir un jardín que en su día estuvo cubierto con gran variedad de flores de colores.
