06 julio, 2015

El día que estuve en la Luna

¿Os acordáis del día que estuve en Marte? Pues María José, la autora del precioso Blog de La Tabla, me dejó un día un comentario en otra entrada que hice acerca de una excursión a la Catarata de Huanano, en el que decía "¡Tú descubres hojas, Marte y dentro de poco la Luna! "









¡Y al instante me acordé! ¡¡efectivamente!! ¡puedo descubrir la Luna! y para allá que me fui...

Sin embargo, para caminar por un lugar como la Luna, no es necesario irse a Perú (como en el caso de Marte), sino que basta con acercarse a la modesta, pero no menos bonita, Serranía de Cuenca. 
En realidad es un ejemplo de lo que suelen llamar "ciudad encantada". La más famosa de España quizás sea la Ciudad Encantada de Cuenca (en cuyos callejones se rodaron escenas de Conan el Bárbaro), sin embargo se trata de un "doméstico parque para pasear" comparado con esta, de nombre "Laberinto de Serrezuela" y categorizada como Monumento Natural hace unos años.

Este lugar es un verdadero laberinto, en el que se esconden callejones, numerosas simas y curiosas formas como arcos, setas, covachos o hasta el "culo de España" (disculpad por la grosería, pero es verdad, podéis verlo en este enlace), todo ello entre grandes mares de piedras, como el que os muestro en esta ocasión, que llamamos "La Luna".

No cualquiera puede adentrarse en este paraje...el riesgo de perderse es alto y hay que andar con los ojos bien abiertos porque hay simas y algunas paredes verticales en las que si uno se cae saldrá mal parado.

Todo comienza con un paisaje engañoso, que parece llano...cubierto de pinos silvestres (Pinus sylvestris):

Después empiezan a aparecer callejones y simas:

La estructura es característica de las zonas kársticas. Se forma por la erosión que ejerce sobre las rocas carbonatadas el agua de lluvia mezclada con el CO2 de la atmósfera y de la materia orgánica en descomposición del suelo, dando lugar a ácido carbónico, que sí es capaz de disolver la roca caliza. El agua empieza a erosionar en los puntos más débiles de las rocas, como pequeñas grietas, y los surcos que se van formando se conocen como "lapiaz". Los lapiaces pueden ser pequeños y muy numerosos, como los que vemos en el suelo de los mares de piedra (que son grandes extensiones de roca llenas de lapiaces que recuerdan a pequeñas olas)



o pueden ser muy grandes y dar lugar a "callejones":

En zonas como la que os estoy mostrando, hay gruesas capas horizontales de roca carbonatada, en las que el agua ha dado lugar a lapiaces. 

Y si lo miras desde un lugar en el que se vea poca vegetación, parece la Luna.




Selenitas en la Luna...


Pero incluso en un sustrato tan árido como este (es roca pura y en un lugar de tres meses de sequía estival), las plantas se abren camino:


Principalmente pequeñas plantas rupícolas (algunas endémicas de la zona). Vemos Sedum spp.

Algo que no sé que es pero que me parece que concuerda con las plantas que me imaginaría en nuestro satélite:

Teucrium spp.

Más sedum, quizás Sedum sediforme. Desde luego, tiene aspecto lunar...

Globularia repens

Asphodelus spp.

Inula spp.

No sé qué es esto, pero me gusta:

No sé si podría ser Prunus prostrata o si será alguna especie de Rhamnus spp.

También hay mucho té de roca (Jasonia glutinosa), muy utilizado en infusiones:

Y la más lunar de todas...Draba dedeana, una crucífera que es endémica de España y se distribuye por el N y CE de la Península Ibérica, desde la Cordillera Cantábrica hasta el Pirineo Navarro y el norte de Cuenca (hay una foto de esta planta en flor en la última foto de la primera entrada de este blog).


Allium spp.

Además de las plantas rupícolas, hay árboles enanos (en este caso son Pinus sylvestris), que dan lugar a paisajes mágicos:



Por si todo esto fuera poco, quedan agujeros en medio de la piedra en los que permanece agua acumulada. Se llaman cornaganos:




Las grietas y callejones son el perfecto refugio para la vegetación de zonas más húmedas, que ha quedado aquí desde la época de las glaciaciones, cuando cubría todo el entorno.

Por ejemplo este Rhamnus alpina subsp. alpina, de marcado carácter rupícola:

Abajo en los callejones hay majuelos (Crataegus monogyna), hiedras (Hedera helix), saúcos (Sambucus nigra), Rosa spp., Rubus spp., etc.





Al fondo se ve una torre de vigilancia de incendios forestales, para que os hagáis una idea del gran tamaño de estos mares de piedra:

En definitiva, un lugar mágico, y como suele ser habitual en sitios así, lleno de joyas botánicas.

8 comentarios :

  1. Hola Lisa, un lugar muy extraño y curioso. Feliz semana. Un beso muy muy grande.

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    1. Gracias Lola ¡feliz semana! y otro beso enorme.

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  2. Es precioso, me encantaaa. Besos.

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  3. I've been to the moon too! The Oregon version: http://www.thedangergarden.com/2011/10/what-do-lava-lands-hole-in-ground-and.html

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    1. Ohh!! It's true!! I like that place a lot too, very pretty and would love to visit it! it reminds me of Tenerife in the Canary Islands, another volcanic landscape.

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  4. Ohhh qué bonita es la Luna!! :-)) muchas gracias por acordarte de mi.
    La verdad es que el lugar es impresionante. Definitivamente algunas imágenes hacen pensar que has llegado a la Luna. Me encanta ver cómo nos descubres todo ese repertorio de flora asomando por las grietas. Gracias por toda la información y las fotos. Muy, muy interesante todo!

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    1. De nada :). Es un lugar curioso, jeje. Pero me encanta ver plantas rupícolas.

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Muchas gracias por tu comentario

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